La autopsia será clave para descifrar qué ocurrió. El martes por la tarde, en un descampado de Las Salinas, vecinos encontraron el cuerpo de un hombre en medio de los matorrales. La Policía descubrió que se trataba del cadáver de José Luis Juárez, que se encontraba desaparecido.

El jueves 9 de marzo, Juárez, de 57 años fue a visitar a su hijo de 24 que está detenido en la Seccional 4°, en el barrio San Cayetano. Estuvo en esa sede policial hasta las 16, cuando se retiró. Esa fue la última vez que fue visto, según explicaron sus familiares.

Ana María, hermana de Juárez, explicó que no les llamó la atención que no regresara a su domicilio en el barrio El Bosque, ya que por la noche trabaja como sereno de una plaza del barrio Juan Pablo II. Pero pasaron las horas y el hombre no aparecía. Entonces denunciaron su desaparición en la Seccional 6°.

“Tenía problemas familiares y estaba deprimido. Es de tomar mucho, pero hacía semanas que no bebía, tal vez por eso se habrá perdido, pero es la primera”, explicó la mujer.

Días antes de que se produjera el hallazgo, los familiares de Juárez recibieron una serie de llamadas anónimas que alertaban sobre la presencia de un hombre de características similares en la zona donde fue encontrado el cuerpo.

Desde ese momento comenzaron a recorrer la zona, sin resultados. “Lo buscamos desde la madrugada del lunes por esos lugares, pero no lo pudimos encontrar. La gente que nos llamó dijeron que le habían avisado a la Policía sobre un sospechoso, pero ellos jamás fueron a buscarlo”, dijo Ana María en una charla con LA GACETA.

Después del hallazgo del cuerpo, personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Hugo Cabezas, Sergio Juárez y Daniel Cuellar, se hicieron cargo del caso por pedido de la fiscala Adriana Giannoni. Si bien es cierto que no encontraron ninguna herida que podría haberle provocado la muerte, encontraron algunos golpes en su cuerpo que resultaron sospechosos.

Por ese motivo, esperan los resultados de la autopsia para confirmar o descartar que se trató de un homicidio. Los familiares reconocieron que Juárez no tenía ningún objeto de valor para que sea atacado por asaltantes.